El momento óptimo del vino

Publicado en: El Mundo del Vino- 02 jun, 2009 - por No hay Comentarios Etiquetado como: , , , ,

Si tiene algún amigo que le regala una cajita de botellas de vino, no lo dude: conserve el amigo y las botellas. Pero atención con los tiempos de guarda de los vinos, porque en ocasiones se confunde al consumidor sobre el momento óptimo de su consumo, sin pensar que el vino es un ser que nace, alcanza una madurez  y muere. Por ello les sugiero una serie de reglas básicas, no estrictas, para que esos vinos tengan una buena vida y lleguen a nuestra mesa en las condiciones óptimas. Para empezar recuerde que su bodega no es un almacén donde todo es inmutable. Cada vino tiene un periodo de consumo distinto y hay que conocerlo con la mayor exactitud.

Los vinos jóvenes, blancos y tintos, deben consumirse en el año, pues están pensados para su degustación inmediata. Hay casos, como el albariño, que puede resistir, incluso mejorar, durante un par de años al menos. Los champagnes de gama baja y los cavas deben consumirse en el año, pues no mejoran en botella salvo algunas excepciones. Tampoco ganan los vinos generosos. Finos y manzanillas hay que beberlos y sustituirlos botella por botella. En cuanto a los vinos de crianza, reserva y gran reserva, la tendencia actual es que salgan al  mercado en condiciones de consumo óptimas y que se mantengan durante un periodo razonable, no superior a 5 años en el caso de los crianzas, y de 10 a 15 años los reservas y grandes reservas. Esto no es aplicable para blancos porque su vida es algo más corta. No obstante, en determinadas zonas de vinos muy fuertes y resistentes al tiempo (Rioja, Priorato, Ribera del Duero…) y en años concretos, especialmente de cosechas muy buenas, los plazos de conservación pueden alargarse.

Vigile su bodega, controle la vida de cada uno de sus vinos porque  puede encontrarse con alguna “muerte” no anunciada.

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